
Que triste es encontrarse con estos casos en internet. Ansiar con tanto amor un hijo o una hija, y luego como las cosas no fueron como uno pensó, pensar en devolverlo.
Desde el momento que Dios te envía a tu hijo, sea desde tu barriga o del amor de tu corazón, ese hijo es tuyo y no puedes pensar en devolverlo. Puede portarse re mal, tal vez estar enfermo sicológicamente y tu muy estresada y ya sin paciencia, pero por favor, no lo hagas sufrir, quizas date un par de semanas lejos, date unas vacaciones y extrañalo o extrañala un poco. Re piensa la situación y ayuda a tu niño, no hagas de él un niño doblemente abandonado. Esta es mi opinión en respuesta a un caso que vi en internet, precisamente en la web marietan.com/material_psicopatia/sin_amor.htm, donde una madre desesperada le escribe a un doctor. Tal vez ustedes pueden plasmar sus opiniones aqui y si algun día esa madre desesperada lee este blog, encontrará su ayuda. Copio abajo la carta y luego mas información sobre el lado amargo de la adopción y sobre los fracasos al adoptar:
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Sin amor: no quiero a mi hija adoptiva
Estimado doctor, realmente me abruma la realidad que vivo cada día, hoy ingresé en Internet para leer acerca de adopciones fallidas, y me sentí tan identificada en varias cosas, respecto de la niña y de mi.
He intentado todo lo que he creído conveniente, asesoramiento de profesionales que vieron tanto a la niña que adopté hace 5 años , terapia para ella, en primer grado me la solicitó la escuela por su agresividad y no poder respetar límites, la mandé 4 meses aproximadamente y la psicóloga que la atendió me dijo que no quería hablar sólo jugar, se negaba a hablar y contar su vida en el hogar( institución) en el que estuvo durante 3 y no quería hacer referencia a su origen biológico con lo cual el tratamiento terminó allí.
Por mi parte hice terapia durante casi tres años y en ese tiempo trabajé mucho la maternidad, expectativas, sentimiento de frustración.
Las dos nos sentimos muy mal, les cuento que la niña estuvo todo el año pasado con terapia otra vez, la escuela volvió a solicitar la misma por los motivos citados anteriormente, yo empecé hace un mes, justo las dos terapeutas se conocen así que abordaran el tema juntas.
De todas formas mi preocupación más grande es: qué se hace cuando el vínculo afectivo no se ha dado entre la niña y yo? Esto va más allá de que su comportamiento no sea el aceptable socialmente, no nos queremos como madre e hija, y hace más de 5 años que vivimos juntas con una adopción concretada sólo en lo legal.
Qué tengo que hacer? Me temo que ya entrando la niña en la preadolescencia tiene 10 años, se viene una etapa súper difícil, y nuestros cimientos son débiles o mejor dicho no existen y mucho menos para lo que se pretende formar que es una familia.
Siento que las dos nos merecemos una vida mejor, ella quiere que la quieran y querer, mi psicóloga me dice que S no hubiera funcionado en ninguna familia que no me culpe, que con 5 años de historia de vida entre su familia biológica y en la institución donde estuvo, ya viene con una mochila muy pesada, es como si no pudiera adaptarse a vivir en familia, miente siempre, desafía, se encapricha, no responde a limite ninguno, esto se convierte en un caos y será también que no estoy preparada para esto. Yo también cargo mi historia...
S, la niña, dice que está acostumbrada a mi porque fui la persona con quien más tiempo estuvo pero que no me quiere, y por otro lado leo las legislaciones vigentes y es como que una vez que uno adopta sí o sí tenés que quedarte con el adoptado aunque sea un fracaso absoluto, aunque no haya amor.
Esto es como un callejón sin salida??? POR FAVOR DÍGAME QUIEN PUEDE ASESORARME?
PENSÉ EN UN PSIQUIATRA PARA S, CREO QUE CON LA TERAPIA SOLA NO ALCANZA, PERO AQUÍ DONDE ESTOY NO HAY MÉDICOS CON ESTA ESPECIALIDAD INFANTO JUVENILES, NO SE QUE HACER, SÍ SE QUE TODO SE DERRUMBA A NUESTRO ALREDEDOR Y EL TIEMPO PASA Y TODO ESTÁ CADA VEZ PEOR.
Esto es demasiado pesado para sobrellevar sin asesoramiento profesional interdisciplinario.
También la asistió un neurólogo infantil le hizo un electroencefalograma que dio por resultado: desorganización cortical marcada, le dio primero ritalina sin ningun efecto, y luego recit ( atomoxetina) con igual resultado, así pues luego de un tiempo se le quitó la medicación. Pues los motivos por los que se los daba continuaban manifestándose.
Este medico sugiere entonces que la vea una psicopedagoga que trabaje sobre los límites, lo hizo durante un año y ella le dio el alta. Lo que manifestó la escuela es que en el tratamiento uno a uno con la profesional debiera funcionar pero en la escuela los problemas mencionados continuaban, no habiendo las mejorías suficientes, su agresividad a veces, impulsividad, inquietud, gran distracción hacían que repercutiera en sus calificaciones y sus tareas incompletas con lo cual las notas no eran muy buenas, no habiendo repetido nunca ningún grado, pero siempre con dificultades para concentrarse en lo suyo, viviendo pendiente de los demás.
No se que hacer, sin amor esta situación es intolerable para las dos, lo hemos hablado, hasta pensamos en separarnos y terminar con esta adopción, darle la oportunidad de estar en una familia en la que se sienta bien, querida y queriéndolos.
Gracias por leer mis mensajes, N.
POR FAVOR NECESITO UNA RESPUESTA.
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Adoptar es para algunos, un viaje de angustia, burocracia y tiempo. Los padres creen que el día que conozcan a su hijo, el amor será un flechazo, pero ahí empieza el auténtico viaje de adoptante a padre, un proceso de vinculación emocional que, a veces, no llega nunca. No llega nunca pues el sentimiento de amor debió nacer antes, con todas esas ansias de tener a tu hijo, pensando lo que podría estar pasando sin tí en estos momentos, queriendo tanto tenerlo cuanto antes para borrarle todas las heridas que el pasado le pudo dejar en el alma y en el cuerpo, sin importarte si se llevarán bien, si habrá química, si será bonito o feo, de buena o mala conducta. Pero eso se borra con amor, y si tu no lo tuviste antes y no recibes a tu hijo con amor, pues allí empieza el problema.
Un niño no se puede “devolver” porque la adopción debe ser irrevocable para proteger al menor. Los niños “devueltos” quedan bajo la tutela de los servicios sociales y pueden volver a ser adoptados, lo cual es muy difícil, porque son mayores y pesa sobre ellos el estigma de haber sido rechazados.
Los rechazos suelen estar motivados por la frustración de las expectativas de los padres y por los problemas de conducta de los hijos. Cuando un niño es un poco taciturno y depresivo, sus dificultades no despiertan alarma, pero cuando se expresan hacia fuera, con hiperactividad, violencia o desajuste en las relaciones sociales, los padres se sienten desbordados.
Algunos niños llegan tan heridos que no responden al cariño, actúan comos si fueran un bloque de hielo y los padres no lo soportan. Los padres que rechazan a sus hijos adoptados suelen echar la culpa de todo a las instituciones o al país de origen, porque no les han dado el tipo de niño que pedían o les han engañado. Los progenitores sufren pero, para un niño que está herido emocionalmente, volver a ser abandonado es reabrir una herida que nunca se cerró.

Las adopciones truncadas son la punta del iceberg de los fracasos. Los expertos creen que hay un porcentaje oculto de pseudo rupturas, donde legalmente todo funciona, pero los adoptantes han ingresado a los hijos en internados o instituciones, lejos de casa. También hay familias que viven bajo el mismo techo, pero no han conseguido forjar un auténtico vínculo emocional. En esos casos, los problemas estallan en la adolescencia y provocan en la edad adulta la separación definitiva.
La psicóloga Ana Giberti relata el caso de unos padres que llevaron a su hija de 16 años a la consulta porque no comprendían sus reacciones violentas. “La adolescente basaba su hostilidad en tres quejas: la crítica de sus padres a su país natal y a su madre biológica, que ella llamaba “mi mamá pobre”; el valor que le daban los padres al dinero; y los constantes reproches para que tuviera buenos modales con los que “disimular” sus rasgos aborígenes. Durante las entrevistas a la familia, quedaron a la vista los prejuicios que impregnaban las emociones de sus padres, que a pesar de cuidar la educación, la salud y el futuro de la niña, no habían llegado a vincularse a ella emocionalmente y transmitían un mensaje entre líneas: “No eres como nosotros”. La madre utilizaba la frase “si hubieras sido nuestra hija” antes de reprochar: “Si hubieras sido nuestra hija te habría gustado estudiar, no serías tan rebelde...”.
La edad influye? Aveces. Las adopciones fallidas no siguen unas pautas, pero la mayoría de estudios coinciden en que cuanto mayor es el niño en la adopción, mayor es el riesgo de fracaso. Yo creo que el amor lo puede todo, tenga la edad que tenga el menor.